(Entrada 1)Cerrar el círculo de mi Semana Santa 2026
Una caricia para el Alma Este Sábado Santo, en las calles de Granada, apoyé la espalda contra un ginkgo biloba caso sin saberlo; cerca de la Carrera de la Virgen, como si me aferrara a su firmeza. Cerré los ojos y apoyé la cabeza en su tronco durante unos diez minutos, casi como rezando, pero en realidad sintiendo el pulso del árbol contra mi cuerpo, esa frecuencia baja, casi inaudible, que late en la madera. Soy amante de los pájaros, y quien me conoce sabe que, si me gustan los pájaros, también me fijo y me pierden los árboles. Me quedé mirando hacia arriba, preguntándome si era un platanero o un ginkgo biloba, pero la hoja de ginkgo la reconoce cualquiera que sepa algo de botánica y de plantas. Cogí mi móvil y le hice una foto, como una prueba silenciosa de que, en medio de la Semana Santa, yo había elegido quedarme pegada a u...