Manos Limpias, Calama y la política del desgaste


     
                                                                                 


                       Notas Previas:


  Manos Limpias, Zapatero y cualquiera de nosotros

     Al final, la cuestión no es solo quién aparece en el titular, sino qué relaciones de poder, relato y presión nos atraviesan a todos.

     Las manos limpias y las manos sucias también cuentan; y aunque Manos Limpias sea una organización concreta, son las mentes limpias y las mentes sucias las que terminan jugando su papel en todos los procesos.




Manos Limpias, Calama y la política del desgaste

Subtítulo: Miente que algo queda  "por  María Carmen Ossa" 

Me parece intolerable que Manos Limpias no sea puesta también en tela de juicio, porque su trayectoria y su entorno la sitúan claramente en la ultraderecha. Desde ahí opera siempre igual: sacude el avispero, lanza denuncias de impacto político y monta ruido mediático aunque luego no haya nada sólido detrás.

También habría que mirar quién le pone límites, porque no puede ser que se le conceda tanta permisividad para agitar todo lo que le convenga por puro ataque político. Y conviene preguntarse qué hay detrás de todo esto, porque en este recorrido aparece también el juez Calama, instructor de causas tan sensibles como Pegasus, Alvise y Se Acabó la Fiesta, y ahora el asunto de Zapatero y Plus Ultra.






El caso Pegasus quedó archivado provisionalmente porque Israel no colaboró; el de Alvise y Se Acabó la Fiesta avanza con mucha lentitud; y otro caso que también va a paso de tortuga es el de Koldo y las mascarillas. Hay causas que avanzan a paso de tortuga y otras que, cuando interesa, corren como coyotes. El del novio de Ayuso tampoco se ha movido con rapidez: entre citaciones y recursos, los tiempos judiciales parecen ir a otra velocidad cuando el caso tiene carga política.

Ahora nos traen otra telenovela más con Plus Ultra, y el ruido no deja de crecer. Todo ello parece responder a una misma lógica de desgaste político, de presión constante y de uso de los tribunales y del escándalo mediático como armas de confrontación en lugar de como vías para esclarecer hechos con rigor.

Está claro que las actuaciones públicas y las expresiones recogidas en prensa apuntan a que Manos Limpias utiliza estas causas para golpear indirectamente a Pedro Sánchez y desgastarlo políticamente; esa parece ser su estrategia principal. Y no conviene olvidar tampoco que, desde los Presupuestos Generales del Estado de 2023, no se han aprobado nuevas cuentas, sino prórrogas de las anteriores.

Porque la política no debería servir para alimentar una cacería permanente, sino para mejorar la vida de la gente, ampliar derechos y ofrecer respuestas reales a los problemas del país. Llevamos demasiado tiempo atrapados en esta telenovela política, mientras quienes más ruido hacen parecen olvidar que gobernar no es perseguir al adversario, sino servir al pueblo.

Y al final ocurre lo de siempre: "cree el ladrón que todos son de su condición" .

Lo digo con conocimiento de causa, porque he presentado cargos contra el presidente de la organización panafricana para los derechos humanos y contra su propia organización, y todavía sigo a la espera de fecha de juicio para  las segunda de las querellas, ambas presentadas en 2021 y 2022  que sigue pendiente. Ahí está la contradicción: el tiempo no pesa igual para todos; a veces se estira hasta el cansancio y otras se acomoda al interés del momento.

Sin tratar de desviarme me pregunto con rabia ¿Quién está realmente detrás de Manos Limpias? 

Me contesto; más allá del nombre, lo que aparece son las mismas lógicas de poder, relato y presión que atraviesan tantos procesos, incluidos los que nos tocan de cerca. ( Aquí me hago entender sin contar otra vez mi historia).


Hasta donde me consta, el caso Bárcenas fue la gran excepción de Manos Limpias frente a la derecha: entró en la causa de la caja B del PP y terminó retirándose, lo que refuerza la idea de que no suele tirar piedras contra su propio tejado.

En este sentido, más que una acusación incómoda, Manos Limpias parece moverse siempre dentro de un margen muy calculado. Y esa prudencia dice mucho más que cualquier discurso.









Soy fundadora del proyecto, diplomada en mediación intercultural y técnica en extranjería e inmigración. Mi pasión es escribir y la literatura, especialmente las voces de la diáspora africana.

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