Nacer lejos de casa
Una extranjera en mí
Escrito el 18 de agosto y terminado el 19 de agosto, corregido y publicado el 20 de agosto de 2026.
El seísmo de las 2:28 de esta madrugada me ha desvelado y me he puesto a revisar todo eso que estos días llevaba rondando por mi mente…
Iba a escribir sobre Federico, porque el 18 de agosto se cumplía el aniversario de su asesinato, pero ya hay tanta gente hablando de Federico que he decidido escribir sobre mí......
Viendo esta fotografía me vienen las lágrimas a los ojos. Soy yo, de espaldas, aunque ahora tenga el pelo más corto y de otro color.
Me reconozco en aquella mujer sentada frente a la bahía de Txingudi, mirando el Bidasoa y ese paisaje que, de alguna manera, forma parte de mí.
Hay fotografías que no solo guardan un momento: también guardan todo lo que sentíamos entonces y todo lo que, con los años, llegamos a comprender. 🌸
Notas para el que no conozca está comarca:
Hondarribia se encuentra en el valle del Bidasoa, junto a la bahía de Txingudi, en la desembocadura del río Bidasoa. Irun también está en la parte vasca española, en Gipuzkoa, junto a Hondarribia.
Al otro lado del río y de la frontera está Hendaia. Allí ya empieza Francia. Hendaia pertenece al País Vasco francés, que es la parte del País Vasco situada en Francia.
Administrativamente, forma parte del departamento de Pirineos Atlánticos y de la región de Nueva Aquitania, una región del suroeste de Francia cuya capital es Burdeos.
Para quien no lo conozca , el río Bidasoa nace en Navarra —aunque en su cabecera recibe el nombre de río Baztan
(—, atraviesa tierras navarras y, en su tramo final, pasa por Gipuzkoa y se convierte en frontera entre España y Francia antes de desembocar en la bahía de Txingudi, entre Irun, Hondarribia y Hendaia).
Para no descentrarme del punto en donde estaba:
Allí nací, pero con los años y las vivencias una ya no sabe muy bien de dónde es y si pertenece a algún lugar.
A veces sentimos que nos faltan lugares, personas que creemos que nos pertenecen, me refiero a nuestros padres, por lo menos en la etiqueta que nos han enseñado a poner a las personas, en el caso de que hablemos de familia, a veces también pueden ser las circunstancias las que nos hacen perder el arraigo.
Y en este caso no solo hablo solo de las circunstancias físicas, de vivir lejos o de cambiar de lugar en el transcurso de la vida, sino también de las emocionales que pasan por nuestro cerebro y tenemos que aprender a manejar.
¿Qué entendemos hoy por familia?
Cada uno vive su familia, la entiende y la siente de una manera de terminada, los patrones familiares hace tiempo se perdieron, por lo menos así lo siento yo; no todos hemos aprendido a vivir la familia del mismo modo, ni para todos creo que signifique necesariamente un lugar de refugio, seguridad o pertenencia a un grupo.
Y quiero decir que quizá este relato también sea una advertencia para mí misma y para quien me lea:
Siempre que escribimos desde el corazón se quedan las emociones plasmadas en el papel porque previamente ya han pasado por el corazón ; hoy escribo este texto y no sé cuándo lo volveré a releer.
Hay días que brotan más emociones que otras, algunas parecerán que las he dicho o escrito y otras estarán apenas insinuadas.
Hoy en mí hay recuerdos, lágrimas y sentimientos que quizá no se expliquen del todo, porque hay cosas que no necesitan contarse con detalle para poder sentirse, y a modo de diario dejo esto reseñado.
A veces basta con dejar una imagen, una sensación o una pregunta para que quien lea pueda intuir lo que hay detrás. 🌸
Pues sí aclaro que muchas veces me siento como el río Bidasoa: de ninguna parte y de todas a la vez, viajera del mundo, y de qué mundo si no he viajado tanto, si he viajado en emociones , en sentires y dolencias física y psíquicas.
Como estaba diciendo el Bidasoa nace en un lugar, atraviesa varias tierras y termina llegando a una frontera, sin quedarse por completo en ninguna, ¿paradójico verdad?.
Quizá por eso me identifico con él: porque lleva dentro varias orillas, como quienes vivimos entre lugares, recuerdos y afectos y, aun sabiendo dónde nacimos, no siempre sabemos exactamente a dónde pertenecemos de dónde somos.
También se me pasa por la cabeza mientras escribo este relato a Abderramán I y de aquellos versos que dedicó a una palmera.
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Por dar un dato, apunte y ubicación, en la playa de Almuñécar esta el monumento dedicado a Abderramán I que nos recuerda precisamente esta historia y conserva el eco de aquellos versos El poema dice así transcribo literalmente más abajo. ( Fotos rescatadas de mi galería de imágenes). |
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Tras la caída de Damasco en Siria, Abderramán I desembarcó en Almuñécar en el año 755 d. C., reunió apoyos y derrotó a Yusuf, que en aquel momento era gobernador de Córdoba, y se hizo con el mando de la ciudad, donde fundó el Emirato independiente de Córdoba. |
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(*Parte de este poema está a los pies del Peñón del Santo, junto a la playa de San Cristóbal de Almuñécar, en el mismo paseo). |
Además según me costa y/ o cuenta la historia si es que no es leyenda que Abderramán I paseando por los jardines de la Arruzafa, en Córdoba tuvo La necesidad de plantar una palmera que se trajo desde Dámasco, como símbolo de su tierra de origen y luego en la plantó por todo Al Andalus.
Aclaro que no puedo precisar con exactitud sí donde actualmente está el parador fue residencia de este emir, tampoco sé si realmente el trajo la primera palmera desde Dámasco, en lo que se refiere al tema botánico no tengo el conocimiento, sí con anterioridad en la península es decir en Al Andalus ya existían palmeras autóctonas de aquí, lo que si se que la la cuidó la rego y además le escribió un poema nunca puedo pensar y menos imaginar que escribirle un poema a una palmera nazca de alguien que no tenga sensibilidad, cuando vio en la palmera la imagen de sí mismo:
Alguien nacido lejos de su tierra, arraigado en otro lugar, pero todavía unido a la memoria de su origen, no me quiero extender más de lo que me ha extendido en este punto.
Si decir que en la actualidad en ese entorno (Córdoba) se encuentra el Parador de Córdoba, el Parador de La Arruzafa, un lugar precioso en el que he estado alojada una noche y ahora, al recordar el personaje y su historia, pienso que quizá también para nosotros sin darnos cuenta los viajes también nos dejan señales que no siempre sabemos reconocer en el momento, por no traer aquí una lectura de hace tiempo del alquimista de Pablo Coelho, que por cierto hablando con mi amiga Araceli, lo hemos mencionado en nuestras conversaciones estos días.
Y creo, o no sé; pienso que no hacemos las cosas con propósito porque a veces vamos a un lugar sin comprender por qué estamos allí, y qué es lo que nos ha llevado hasta ese lugar. .
En mi caso personal solo con el paso del tiempo he descubierto que algo mágico me estaba esperando. Y le podría llamar: SEÑALES ;no sabemos percibir, aunque no reconocemos como tales, hasta que los recuerdos regresan como estos días me ha ocurrido con esta foto y es así que después en calma nos permite mirarlas y observarlas de otra manera ycon otra noción totalmente distinta
Oh Palmera!!!!
"Tú también eres, ¡oh palma!,
en este suelo extranjera.
Llora, pues; mas siendo muda,
¿cómo has de llorar mis penas?
Tú no sientes, cual yo siento,
el martirio de la ausencia.
Si tú pudieras sentir,
amargo llanto vertieras."
La mezcla de momentos de las que hablo/ escribo para relatar todo lo que la foto me transmite y darle un sentido a la entrada y título de blog elegido hoy.
Me conmueve y tengo que decir que me ha saltado las lágrimas aunque lo repita por segunda vez; porque, de alguna manera, la palmera de AbderramánI y el Bidasoa hablan de lo mismo.
La una permanece lejos de su tierra; el otro el río atraviesa varias tierras sin pertenecer del todo a ninguna. Una tiene raíces y el otro lleva el desarraigo en el agua, pero ambos parecen preguntarse qué significa realmente estar en casa.
También pienso en Odiseo, condenado a recorrer el mundo mientras intentaba regresar a Ítaca. Su viaje siempre se ha contado como una historia de regreso, pero quizá también sea la historia de alguien que, después de tantos años, ya no podía volver siendo el mismo.
Creo que regresar a los lugares que nos vieron crecer o nacer; no garantiza encontrar un hogar, ni sentirse parte de aquello que un día dejamos atrás.
Odiseo tenía una Ítaca a la que volver y yo, en cambio, a veces siento que he tenido que navegar sin una Ítaca emocional, intentando entender qué significa pertenecer, que que a donde regresas es tu casa.
Por eso para cerrar digo que hay soledades que no se eligen. A veces llegan impuestas por las circunstancias, por las ausencias o por la forma en que aprendimos a vivir los vínculos más cercanos.
Con el tiempo, una aprende a convivir con ello y aunque no siempre dejan de doler, también pueden convertirse en un espacio propio, silencioso pero también sereno. Por eso, cuando estoy sola, no siempre me siento mal: a veces esa soledad también me da la paz emocional que me reequilibra.
Por eso digo que tal vez pertenecer no consista únicamente en saber de dónde venimos, sino en descubrir dónde podemos descansar sin tener que explicar quiénes somos.
Quizá el arraigo no sea solo una tierra, un apellido o una familia, sino también la posibilidad de sentirse acogida, por la personas que nos rodean, y con las que se crean vínculos y de igual modo ser comprendida y formar parte de algo o de alguien.
Por eso me siento hoy y ayer como el Bidasoa y como aquella palmera y también como Odiseo: entre orillas, lejos de algún lugar y, aun así, intentando echar raíces que nunca creo que serán ni exstirán, todos tenemos una Ítaca que quizá no sea un sitio concreto, sino la calma de poder ser una misma sin tener que pedir permiso, ella se Ítaca esté dentro de nosotros.
Quien me conoce con lo poco que digo sabe es traer mucho de lo que digo. 💧🌴🌊🥹🌸
Y, por cierto, esta fotografía me la hizo mi hermano, Jaime Ossa, durante un viaje que hicimos desde Zumaia hasta Fuenterrabía (Hondarribia) a pasar el día, un recorrido en el que llegamos hasta la frontera y estuvimos también en Hendaya.
Quizá él solo guardó un momento, pero con los años esa imagen ha acabado guardando mucho más para mi y todo lo que me ha sacado dentro.. 🌸
Soy fundadora del proyecto, además diplomada en mediación
intercultural........ y técnica en extranjería e inmigración.
Mi pasión es escribir y la literatura, especialmente las
voces de la diáspora africana.
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(Siempre motiva para seg7ir)
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Sentirse extraño y diferente en este planeta no es un sentimiento sólo para quiénes étnica, culturalmente tenemos distintas procedencias.
ResponderEliminarTodos de alguna manera emigramos de tierras, de pueblos, de sentires hasta llegar al centro de nosotros mismos, donde descubrimos que nuestra verdadera familia es elegida, sin tener en cuenta la sangre, la profesión, la religión, las raíces. Las historias personales son elementos que influyen en nuestro desarrollo y si somos capaces de desnudar capa a capa, descubrir quienes somos y quiénes nos rodean, donde estamos y el eje de hacía donde vamis, aunque estemos inmovilizados. Porque en nuestras mentes tenemos universos tan grandes que siempre habrá espacios para asimilar y hacerlos propios.
Te comprendo.
Se que no es fácil observar y analizar/ nos.
El verdadero territorio propio es el del conocimiento, incluso el de reconocer que no sabemos casi nada como entes.
Un abrazo,
Ivonne Sánchez-Barea