¿Quién va a volver a subirse a un tren con total tranquilidad?
¿Quién va a volver a subirse a un tren con total tranquilidad?
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| Se Siente Con el Ver |
......Personas, no cifras: lo que no he podido dejar de pensar tras Urda......
Si no he dicho, si no me he
expresado antes en redes sociales, en mi blog como siempre hago y si no he escrito
antes nada es porque el cerebro aún me lo está procesando. Es cierto las
palabras me llegan tarde. Hay tanta tragedia, tantas vidas rotas de golpe, que
no sé dónde poner mi dolor minúsculo, pero dolor, aun así, a pesar de que la
empatía es algo que creo que tengo bastante desarrollada en mi ante la
indiferencia.
He pensado mucho en los hechos ocurridos en Urda, Toledo. He pensado mucho en la gente del Iryo, parada ante la señal de entrada. Su maquinista avisó varias
veces de que el tren seguía detenido y de que no conseguía reiniciar el
sistema. Y, aun así, el AVE recibió autorización para seguir.
Los medios de comunicación nos
tienen informados al minuto, como a cada instante todo recién salido del horno.
Eso, por sí solo, ya es tecnología.
Entonces me pregunto, ¿cómo nos pueden hacer creer que todo se
reduce a un fallo humano? No niego que pueda haberlo, pero tampoco entiendo
cómo, en pleno siglo XXI, dos maquinistas que están en la misma vía o cerca no
pueden hablar directamente entre ellos.
Si tuvieran móviles, o un canal
de comunicación directo, probablemente podrían explicarse lo que estaba pasando
y pedir frenar a tiempo. La radio ferroviaria existe y es necesaria, pero no
debería ser el único puente entre dos trenes que comparten la misma vía. Y
menos cuando un tren de alta velocidad necesita tiempo y distancia para
detenerse.
No me basta con que digan “error
humano”. Vivimos en una época de inteligencia artificial, drones,
sensores y móviles en todas partes hasta con la plandemia te obligaban desde
google a que le dieran aceptar, para continuar, —claro el que le diera, no en
mi caso—. Si un tren puede avanzar hacia otro que está parado, el problema no
es solo una persona: es un sistema que permitió que una decisión pudiera costar
tantas vidas.
Está claro que alguien diseñó ese
sistema, alguien decidió mantenerlo, alguien tenía que supervisar la renovación
y alguien autorizó la marcha. Si el LZB
estaba obsoleto y desde 2019 estaba previsto cambiarlo, la pregunta es
sencilla: ¿por qué no se cambió a tiempo?
Leo una y otra vez en diferentes medios que Adif gestiona la infraestructura y
tenía la responsabilidad de proteger la circulación. Thales fue la empresa contratada para modernizar la señalización y
sustituir el LZB por el ERTMS. El
contrato debía terminar a principios de 2026, pero el sistema nuevo seguía sin
estar en marcha cuando ocurrió la tragedia. No sabemos todavía dónde estuvo
cada fallo, pero sí sabemos hasta ahora que la renovación llegó tarde.
En mi mente viajan imágenes una y
otra vez mi mente cinéfila me lleva a Auschwitz no olvido esa película que me
dejo muy tocada y me hizo no parar de llorar, muy afectada. Uno no quiere ser
ciego al dolor, pero en el cine hay realidades que llegan como puños: duelen, golpean
y sirven para no olvidar, y me traslada al lugar de los hechos como si fuera un
google map.
Cuando supe lo del Iryo ya habían
pasado unas tres horas del accidente. Fue a través de WhatsApp: un amigo de
Madrid me mandó un par de mensajes y no daba crédito. Al principio pensé que no
podía ser cierto; repetía en voz alta: “No, no, no, esto no puede ser”. Luego
empecé a leer los periódicos para intentar entender.
Mientras leía, me venían imágenes
de la película como en cinta. Una escena, otra, otra… Y yo pensaba: “Esto no
puede ser verdad”.
Llevo toda la semana intentando
procesar esto, como iba diciendo. A veces tengo que parar de ver noticias,
vídeos o notas de prensa: tanta información seguida acaba pesándome demasiado,
hasta el punto de estallarme la cabeza. Uno quiere estar informado, quiere
entender, pero también hay un límite. ¿Cuánta información más podemos llevar
antes de que nos explote por dentro? Pero esto… ¿quién lo procesa?
¿Quién procesa tantas vidas
cortadas de golpe, tantas familias esperando noticias, tantos nombres que ya no
volverán a subir a un tren?
Por eso, al pensar en aquellas
personas dentro del tren, sin poder salir, no pude evitar que me viniera a la
mente el recuerdo de los trenes de la deportación nazi. En aquellos trenes, la
gente no era gaseada dentro del vagón: era llevada, hacinada y sin condiciones,
hasta campos como Auschwitz o Trenblinka (creo que se escribe así). Allí,
muchos eran seleccionados y llevados a las cámaras de gas. Fue un crimen deliberado,
un genocidio planificado.
No es lo mismo. Esto parece una
cadena de negligencias. Pero en ambos me duele la misma imagen: personas
encerradas en un tren, esperando una decisión que no llegó a tiempo. El que
quiera puede leerme entre líneas, porque tengo muchas dudas en mi cabeza y no
todo se puede decir sin que me tachen de conspiranoica que tampoco es algo malo
serlo. sé que a pesar de escribir nadie
me va a responder a mis dudas, las tendremos que ir construyendo poco a poco en
nuestro cerebro.
Quien me conoce sabe que siempre
digo que el nombre de las personas es importante y porque lo olvidadamos tan
rápido, cuando es nuestra seña de identidad, me gusta decir los nombres de las
personas. Para escribir esto he llegado a buscar sus nombres, he leído
bastantes periódicos. No quería quedarme solo con cifras ni con titulares;
quería ponerles nombre, porque detrás de cada nombre hay una vida, Lorena, la maquinista del Iryo, que
avisó de que su tren seguía parado; sobrevivió, pero ¿cómo estará después de vivir algo así?
Antonio
Acedo Meneses, maquinista titular del AVE, y Daniel Cabañas, maquinista en prácticas, murieron en la cabina del
tren de Renfe. Detrás de cada nombre hay una familia destrozada. Una silla
vacía para siempre. Una Navidad que no volverá. Una reunión en la que solo se
escuchará su nombre, un homenaje y nada más.
También he pensado: ¿por qué los
maquinistas no dieron la orden de salir fuera? Quizá pensaban que, dentro del
tren, era donde más seguros podían estar. Cuando uno se pone a pensar e intenta
resolver lo que no puede resolver, se da cuenta de que no estábamos allí. No
sabemos lo que vieron, lo que sintieron ni qué información tenían en ese
momento. A veces, desde fuera, juzgamos demasiado rápido lo que vivieron
quienes estaban dentro.
Yo necesito garantías reales. Y creo que todas las personas necesitamos respuestas; no podemos pasarnos la vida haciéndonos preguntas sin que nadie nos las conteste. Necesitamos garantías reales, no solo palabras. Necesitamos saber que alguien va a responder, que van a investigar de verdad y que esto no va a quedar en otra noticia que se olvida.
Cuando vivía en el País Vasco
cogía el tren casi a diario, y si no era a diario, los fines de semana. Me
llevaba por toda la comarca del Urola hasta San Sebastián. Tenía diecinueve
años e incluso tenía un amor de fantasía que era maquinista de tren. El tren
era parte de mi vida: subir, mirar por la ventana y llegar, viajar en tren
siempre me ha parecido de una belleza espectacular.
Por eso y por todo me duele
tanto. No sé quién volverá a subirse a
un tren con tanta tranquilidad. Yo, por ahora, no voy a coger ninguno.
Quizá trenes espirituales, sí; trenes físicos, de momento, no. Es cierto que la
vida no se sabe dónde la tenemos, pero han pasado solo nueve meses desde el
accidente de Adamuz. Y otra vez tantas familias destrozadas, sin olvidar la
Dana, y otras tantas desgracias.
Como aquellas imágenes de
Auschwitz que no he podido olvidar, quiero que esta tragedia tampoco se
convierta en una más. Que no se olvide. Que se nombre. Que se investigue de
verdad. Porque detrás de cada cifra hay un nombre, detrás de cada nombre una
vida, y detrás de cada vida una familia que merece mil respuestas.
Y mientras esas respuestas no
lleguen, seguiré haciéndome preguntas. Porque preguntarse no es conspirar: es
negarse a mirar hacia otro lado. D.E.P. las víctimas; esto no debiera volver a
ocurrir nunca más. Mi consuelo para sus familiares y amistades desde estas
líneas.
Nota personal: Este texto es fruto de mi pensamiento, de mi dolor y de
las dudas que me ha dejado esta tragedia. No pretendo acusar a nadie ni dar por
demostrado lo que todavía está siendo investigado. Cada persona es libre de
pensar lo que quiera y de interpretar estas líneas a su manera.
Escribo desde la libertad de expresión y de
opinión que reconoce el artículo 20 de la Constitución Española, que protege el
derecho a expresar y difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones
mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio.
Mi único deseo es que no se
olvide, que se investigue de verdad y que las víctimas y sus familias reciban
respuestas, todos podemos ser victimas en cualquier momento.
#JusticiaParaLasVíctimas
#VerdadYJusticia #SeguridadFerroviaria #AccidenteDeTren #Urda #Iryo #Adif
#NoAlSilencio #MemoriaYDignidad #NoEsMiedoEsDolor
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Comentarios
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(El año 2021 y 2022 fui víctima de acoso, ciberacoso, hostigamiento y un brutal derribo tanto en RRSS, Facebook, WhatsApp, Messenger y en éste mismo blog además de las páginas Africanas Por El Mundo, Áfric-Ossa, Afropoesia y otras páginas que administraba, todo ello con la intención de difundir bulos, mentirás, dañar mi honor, mi persona, mis actividades sociales, culturales, como escritora, poeta, emprendedora etc..... con la intención de buscar dañar mi salud emocional y desequilibrarme.
.... Tuve que cerrar redes sociales y apartarme de todas mis actividades tuve que suspender mi vida.
......., Soy una superviviente de los acosos, ciber acosos y esto no hay que callarlo, hay que denunciar y ponerle nombre a cada uno de estos delitos que cada vez más crecen.... estas personas no deben de quedar
absueltas de estos delitos.
Entre todos debemos denunciar, no callar y normalizar está violencia, estos son delitos tipificados.
....Existen personas enfermas y dañinas con maldad diabólica quieren quitarte de medio.....
sin más, que parezca todo natural, en tu difuminación,
por favor denunciar, estás personas buscan que no resistas , que no aguantes más y desaparezcas.
Doy gracias a Dios y a las personas que me apoyaron, gracias a ellas sobrevivo, otras muchas mujeres están bajo tierra y no han hablado de lo que les ha pasado.... y nadie habla de esto por vergüenza, miedo, pudor etc....
En este acoso, hostigamiento, extorsiones, robo de imagen en redes sociales para trucarlas y difundirlas con pornografía y zoofilia et etc hechas con el fin de destruirme, difundiendo en diferentes canales .....
He sido atendida por los mejores profesionales y apoyada por personas que desde el primer momento han ido viendo cada maniobra, realizada como parte de ese acoso y derribo brutal para acabar con mi vida, todavía a la espera de la Justicia , en mis entradas de Blog , en algunos post casos leeréis sobre ello. ¿No os parece paradójico, que quien defiende los Derechos Humanos y todo su séquito apoyándoles para destruirme sigan diciendo que defienden los Derechos Humanos de la comunidad afro- africana y sean los que te violenten? sea lo que sea, sigo a la espera de que la Justicia, haga su mejor trabajo.
Soy de las pocas personas que habla de esto y deberíamos ser más poniendo cara a personas que intentan asesinarte socialmente hasta que desaparezcas.
No permitas el ciberacoso y acoso y todas estas formas de actuar delictivas.
DENUNCIA.