Memorias de Adriano: inspiración teatral y el desafío de los derechos digitales



                      Una caricia para el alma 



No sabía como titular esta entrada, pero como segunda título puede estar bien:

"Memorias de Adriano y la energía de las piedras "  

En agosto de 2025 asistí en el Teatro Romano de Mérida a una de las representaciones más bellas que recuerdo: Memorias de Adriano, con Lluís Homar como emperador y dirección de Beatriz Jaén. 

Era la coproducción del 71 Festival de Teatro Clásico y el Teatre Romea, basada en la obra inmortal de Marguerite Yourcenar
Las entradas estaban agotadas, pero al final conseguí las mías justo a tiempo.  

Años atrás, la lectura de Memorias de Adriano no me hizo reflexionar solo sobre el libro en sí, sino también sobre la autora, Marguerite Yourcenar de origen francés, aunque su mirada rebasó fronteras al escribir desde la profundidad de la memoria, en cuerpo de mujer.

La obra estaba escrita en francés, pero la traducción al español fue tan cuidada y natural que el libro me llegó como si hubiera nacido en nuestra lengua; la traducción de su obra es, sencillamente, buenísima.

Más tarde fui más allá y descubrí cosas sobre ella que prefiero no desarrollar aquí, porque no se trata de exhibir su biografía, sino de reconocer el poder que tiene su escritura. 

Volver a su universo, esta vez bajo las estrellas de Mérida, fue como cerrar un círculo con ella.  

Hace algunos años fui a ver la obra de María Zambrano basada en la tumba de Antígona, también muy intensa. 

Recuerdo que la protagonista, cuyo nombre tendría que buscar en Google para recordarlo, gritaba con tanta fuerza que, aunque la interpretación era poderosa, acabó estresándome.

Por el día la escuchaba desde el hotel, ya que estaba muy cerca del teatro. Parecía que por las tardes estaban haciendo el ensayo; incluso al día siguiente, ya en la función, reconocí su voz, como si el eco de los ensayos se hubiera impregnado en el aire.

Esta vez, en cambio, fue el silencio de las piedras y el hormigueo en mis pies descalzos lo que me llevaron  a otra forma de escucha y atención en la obra, siempre me asombró la memoria que tienen los actores para no usar papeles en el Guión y todo de memoria, aunque es probable que tengan algún pinganillo para los momentos de mente en blanco.


Para esta obra me llevé mis anteojos, los que me permiten ver como me gusta: más de cerca, fijándome en el maquillaje, en la ropa, en esos pequeños detalles que nos fijamos las mujeres.

 Ese acercamiento me hizo ver el mundo de Adriano con otra intensidad, como si la distancia se desdibujara y la escena se volviera íntima.  

Durante aquellos días de vacaciones, escribí este texto poético. No lo planeé: me fue ocurriendo. 

Descalzarme en el teatro, sentir el calor de las piedras a las once de la noche o las 12 no puedo precisar , el hormigueo penetrante en la planta de los pies… Era como si el suelo me hablara, como si las piedras guardaran su propia memoria y energía, y a la vez me dijeran cuidado, ponte las sandalias, estas piedras son peligrosas, también hice reflexión sobre las piedras, sobre qué tipo de piedra que antigüedad tendrían.

(Tras ellos: energía de las piedras)  
(Tal vez el texto tenga que pulirlo todavía algo más pero por lo pronto se queda así)

En la penumbra de un mundo agitado,  
tras ellos, las sombras de los sueños,  
se desvanecen las historias no contadas,  
el eco de las voces susurrándole al viento.  
Caminos de polvo y de esperanza, contradiciéndose.  

Tras ellos, los ecos de un pasado olvidado,  
los héroes caídos que aún deambulan en este mundo,  
y las verdades que buscan ser escuchadas.  

En cada página, un latido,  
tras ellos, el pulso de la humanidad,  
las risas,
 las lágrimas,  
los amores perdidos,  
y el fuego de la vida que nunca se apaga.  

Así, seguimos, tras ellos,  
buscando respuestas en la niebla del tiempo,  
y aunque a veces la senda me sea oscura,  
la luz de sus historias me guían hacia un marchar hacia adelante.


Un mes después, en septiembre de 2025, monté este poema sobre una música libre —Grand Glory Loopable PB— de un banco gratuito, acreditando a su autor, Dvir Zilverstone. 

Mi intención era ética y respetuosa: crear sin fines comerciales, con material autorizado.  

Sin embargo, YouTube bloqueó el vídeo con una reclamación de derechos. 

Envié los enlaces directos a YouTube del banco libre y expliqué todo el proceso, pero ni con esas. 

La plataforma volvió a desestimarlo.
(Que en cierto modo me hace recordar a  Hacienda Pública Española que todo lo desestima).


Frustrante. Al final, lo  he dejado recientemente con sonido de olas del mar. ¿Quién reclamaría derechos sobre el mar?, pensé. Si alguien los tuviera, sólo podría ser Dios ( un poco de sarcasmo pero real).

Mi canal en Youtube "'AFROPOESIA AFROPOETAS LITERATURA AFRICANA Y OTROS" no está penalizado, pero la experiencia deja un sabor amargo. 

Duele que quienes creamos respetando reglas seamos sancionados por algoritmos ciegos, o personas que se arrepienten de volcar música creada en bancos y luego al ver lo que creas quieren cobrar tus regalías.

Ojalá las plataformas revisen mejor sus políticas: todos ganamos con justicia y ética digital si así fuera.

A los que me leéis y a los que ves algunas de mis creaciones en Youtube gracias por valorar lo auténtico, gracias por leerme y estar ahí.

Así que, después de volver a Lisboa varias veces y caminar por la casa/ fundación de José Saramago, entendí que uno es escritor cuando alguien lo lee; por eso yo escribo, y quien me lea, ya me hace escritora.🙏🏿. Gracias.

 

 

. Quizás lo veas sin sonido o con restricciones. Ahora le puse sonido de olas del mar —no creo que reclamen derechos sobre eso, ¿desde cuándo el mar tiene autor? 😆, tendría que ser Dios.

Mi reflexión ética
Mi canal no está afectado del todo, pero duele y molesta. Creamos con ética, buscando música libre para respetar derechos. Pero algunos están ahí acechando  para reclamos injustos que rompen esquemas y obligan a empezar de cero.

 No lo dejo como anécdota: reseño la situación para que sirva. Ojalá revisen mejor; todos ganamos con justicia. ¡Gracias por valorar lo auténtico!

Pues nada aquí el vídeo: 
















Comentarios